jueves, 28 de marzo de 2013

Atentamente

Este es un experimento con historia.
No es la primera vez que una mancha, una forma apenas sugerida, es automáticamente interpretada por mi mente y transformada en ese algo más que sé que a muchos artistas (y otros que intentamos acercarnos a eso) nos pasa. Hace apenas un par de meses, mi esposa (que es artista plástica) encontró una piedra en un bosque y apenas la vio supo qué figura estaba ahí, agazapada. La piedra está hoy, transformada, entre sus obras.
Pero no es lo único suyo que está allí. En un caballete, una obra incompleta de más de un metro cuadrado espera por su completa transformación, día a día. Y en aquellos primeros días, cuando empezó a tomar forma, lo vi. Me bastaron unas manchas, un par de trazos y alguna curva imaginada para encontrarlo. Y no pude resistirme. Así que con el debido permiso lo iluminé y tomé una foto, la que sirvió de base para lo que ven aquí.
Lo que intenté fue agregar los personajes que ven respetando colores y texturas, y de ser posible, también, la forma y el tamaño de las pinceladas.
No sé cuánto de esto logré cumplir, pero yo me siento satisfecho.
Mientras tanto él seguirá ofreciendo sus flores y su música, y los dos negros atorrantes lo escucharán tocar. Atentamente.
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